Eran cerca de las 8:30 de la mañana cuando Cyd Marie Borges León se levantó con un dolor intenso característico de una contracción. Se había preparado para ese momento con múltiples clases y expectativas de lo que sería su parto soñado. Sabía que, con contracciones cada tres minutos, era momento de ir al hospital Menonita de Cayey. Pero no llegó.
La residente de Maunabo apenas atravesaba una de las carreteras más concurridas de su pueblo cuando su esposo tuvo que llamar a emergencias porque las contracciones se volvían cada vez más fuertes. “Ya uno se conoce y yo sí dije ‘no voy a llegar’. Los dolores eran fuertes”, recordó sobre ese momento.
En Maunabo, no hay sala de partos y, para el 3 de marzo de 2023 —día en que nació su hijo— tampoco había algún ginecólogo que pudiera atenderla. Por eso, se atendía en Guayama con un grupo médico que asistía partos en Cayey, dos pueblos que se encuentran a aproximadamente 40 minutos y una hora de Maunabo respectivamente.
Maunabo no es el único pueblo que integra la región de Caguas del Departamento de Salud y que carece de sala de partos. Yabucoa, Naguabo, Cidra, Aguas Buenas, Gurabo, Juncos, Las Piedras y San Lorenzo tampoco tienen salas de parto. De hecho, este último pueblo tampoco cuenta con una sala de emergencias y los sanlorenceños deben trasladarse hasta Humacao o Caguas en caso de emergencias durante las noches. En octubre de 2024, se anunció la construcción de la sala de emergencias.
Solo Humacao, en el hospital Ryder Memorial; Caguas, en los hospitales Pavía (antes HIMA San Pablo) y Menonita; Cayey, en el hospital Menonita; y Aibonito, en el hospital Menonita; poseen salas de parto en esta región.
Desde el otro lado del teléfono, el personal de emergencias le pidió a la maunabeña que se detuviera en el Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT), una estructura que fue reabierta luego del huracán María, cuando el CDT de entonces sufrió daños. Aunque opera con su sala de emergencias, periódicos locales han reportado problemas con los servicios médicos que ofrecen y el pueblo lleva siete años esperando por la construcción de un nuevo CDT.
Borges León relató que, al llegar, el personal médico la esperaba. Paramédicos, enfermeras y una médico generalista asistieron el parto que todavía la mujer de 37 años recuerda con impotencia, dolor e insatisfacción. Durante sus cuidados prenatales y sus clases se le había garantizado su expectativa de parto pero, al llegar al CDT ese plan cambió totalmente. El CDT tenía sus propios protocolos para atender lo que, en ese momento, era una emergencia.
“No me dejaban moverme, no me dejaban levantarme… me decían que por protocolo y seguridad me tenía que quedar acostada”. Pero esta era la cuarta vez que la maunabeña daba a luz. En su experiencia anterior, en el hospital Menonita de Cayey, le permitían moverse y hacer ejercicios con la pelota de pilates para fomentar su labor de parto.
Como no podía acostarse por el dolor de las contracciones, la mujer recordó que el personal médico la sostuvo por brazos y pies y la subió a una mohosa cama de partos, también conocida como “burra”. “En ese momento me sentí mal. Me sentí como si yo fuera una perra porque me cogieron así y me subieron a la burra”, recordó con dolor.
Después de ese momento, dio a luz a su bebé. Pidió que no lo limpiaran de inmediato para fomentar su sistema inmune y lo limpiaron; que no le cortaran el cordón umbilical de inmediato porque anhelaba un corte tardío y tampoco sucedió. Recordó que se llevaron a su niño y no se lo dieron hasta que estuvo vestido.
La Ley de Acompañamiento durante el Trabajo de Parto, Nacimiento y Post-parto, de 2006, establece que tanto la madre como el recién nacido tienen derecho a contacto físico durante la primera hora de nacido, pero eso no le fue garantizado a Borges León, relató.
“Me hubiera conformado con que me hubieran dejado el corte tardío de la placenta y me dieran a bebé conmigo”, pero eso no pasó.
El hijo de Borges León fue el primer nacimiento en Maunabo en más de seis años, a pesar de que 48 personas que dieron a luz en Puerto Rico en 2023 dijeron ser de Maunabo, de acuerdo con datos del Departamento de Salud.
Después del parto, el niño estuvo una semana con antibióticos y en la Unidad de Cuidado Intensivo Neonatal debido a una fiebre. “Porque parece que agarró algo (una enfermedad) cuando nació en el hospital que no estaba esterilizado”, relató.
El 11 de abril de 2024, un año después del parto de emergencia, el alcalde de Maunabo, Ángel Omar Lafuente Amaro, publicó en sus redes sociales que el municipio integraría servicios de ginecología al CDT.
No obstante, por falta de herramientas y espacios diseñados para la obstetricia, el médico Carlos Alberto Lazú Arroyo debe dar el seguimiento a sus pacientes en el pueblo de Humacao, a poco más de 30 minutos de Maunabo. Borges León lo sabe porque tuvo un quinto bebé que atendió con ese doctor.
“Yo espero que el alcalde tome en consideración el área de la salud aquí en Maunabo porque de verdad que esto no está fácil. Que tengan mejores equipos y uno pueda sacarse placas; si pasan cosas así (partos de emergencia), puedan hacerles sonogramas; y puedan atender los partos; y puedan tener las correas porque no tienen ni para ponerle a uno las correas para monitorear a bebé”, expresó la mujer.
Hoy, Borges León alberga la esperanza de que el CDT tenga más recursos y que el personal médico continúe instruyéndose para que ninguna otra mujer pase por un proceso de parto en el que sus deseos sean pasados por alto.