Reclaman un país donde se priorice el acceso a la salud de las mujeres 

Ilustración sobre el acceso a la salud feminista / Ilustración de Tania González

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Ilustración por Tania González
Fotos por Ana María Abruña Reyes

Puerto Rico carece de un acceso a la salud que considere las desigualdades, escuche con detenimiento las necesidades de sus comunidades y repare los daños que ha dejado el diseño de salud actual. En otras palabras, el país carece de acceso a la salud feminista. Tania Rosario Méndez, de Taller Salud, no titubea al momento de comentarlo. “No existe”, dice categóricamente. 

“No existe (el acceso a la salud feminista) porque el diseño político de la sociedad, como la hemos construido, privilegia unas cosas sobre otras y, quienes deciden eso, deciden que unas vidas valen más que otras. Por lo tanto, se crean barreras que son arbitrarias, que debieran poderse evaluar y debieran poderse remover”, añade la directora ejecutiva de la entidad. 

Para Taller Salud, una organización comunitaria que lleva cerca de 45 años trabajando en conjunto con las comunidades para lograr la salud integral, falta un largo camino por recorrer para que las desigualdades existentes se disipen. 

Tania Rosario Méndez, directora ejecutiva de Taller Salud

Saben que en, Puerto Rico, las salas de parto están cerrando; el acceso a servicios ginecológicos es limitado; no existen centros de diagnóstico y tratamiento en todos los pueblos; muchas personas tienen que pagarle a sus vecinos para que les transporten a sus citas; otras carecen de plan médico y, aquellos que tienen uno gubernamental, deben esperar por los recursos disponibles.

La entidad loiceña posee un lema que lleva en sus paredes y sus camisas: “La salud de un pueblo comienza por la salud de sus mujeres”.

“Tenemos ese lema porque ciertamente alrededor de las mujeres es que nosotras hemos visto el desarrollo de la comunidad. Porque es la vecina la que te cuida el nene cuando tú tienes que ir a trabajar; no es el head start porque cierra a las 3pm… Porque (el sistema social) no está diseñado para las mujeres, está diseñado para unas personas y unas mujeres”, expresa Lourdes Inoa Monegro, directora asociada de la entidad. 

Las mujeres pobres, quienes viven en la ruralía, embarazadas, migrantes y mujeres trans, entre muchos otros grupos de mujeres, sufren el impacto más severo. 

Lourdes Inoa Monegro, directora asociada de Taller Salud

Limitados servicios de salud 

En Puerto Rico, hasta el año pasado, quedaban 28 salas de parto y en la última década han cerrado entre 10 y 15 salas de parto, de acuerdo con expresiones de Jaime Plá Cortés, presidente ejecutivo de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico. 

Además, se estimaba que, para 2023, en Puerto Rico, solo 80 ginecólogos practicaban la obstetricia activamente. 

De hecho, el acceso a servicios de ginecología es limitado especialmente para lugares rurales. Un reporte publicado en 2023 por la organización March of Dimes expuso que, en Puerto Rico, dos de cada 10 nacimientos ocurren en lugares sin cuidados de maternidad y las mujeres de estas áreas viajan 2.5 veces más que las mujeres que viven en lugares con acceso completo. 

Asimismo, Puerto Rico tiene el porcentaje de cesáreas más alto, cuando se compara con cualquier estado de Estados Unidos o con países como España, Italia y Reino Unido. 

Las clínicas de aborto, por otra parte, también han sufrido disminuciones. La ginecóloga Yarí Vale Moreno, quien maneja una de las cuatro clínicas de aborto existentes actualmente, expresó a la revista Refinery29 que en el país existían más de 12 clínicas de terminación de embarazos para la década del 90. Para el 2019, quedaban seis y ahora cuatro, todas ubicadas en el área metropolitana. 

La doctora Yarí Vale Moreno / Foto por Brandon Cruz González / Centro de Periodismo Investigativo

Las amenazas de restricciones y los cambios en reglamentos, han hecho que tres de las cuatro clínicas ya no atiendan a menores de 16 años. 

Los servicios ginecológicos y de planificación familiar no son los únicos que han sufrido reducciones. La clínica Cossma Inc. informó sobre el cierre de su sala de emergencias en Las Piedras. Esta sería la segunda sala de emergencias en cerrar este año luego de que Metro Pavía en Hato Rey anunciara su cierre en enero de 2025 para ofrecer únicamente servicios de salud mental. 

Cuando las barreras se duplican

Las mujeres trans y las migrantes sufren el doble las consecuencias de la falta de acceso a la salud. 

Ivana Fred Millán, directora de la Federación LGBTQ+, insiste en que la falta de conocimiento sobre las necesidades de las comunidades trans es una de las consecuencias más básicas que enfrentan. 

“En su mayoría, se desconoce cómo hay que tratar o cuidar a las personas de experiencia trans e incluso (existe una) falta de médicos que estén capacitados, más allá del trato”, subraya la activista trans. 

De acuerdo con Fred Millán, los endocrinólogos especialistas en personas trans aún son escasos; las salas de emergencia, en muchas ocasiones, desconocen aspectos básicos como que no se puede colocar una inyección sobre glúteos con silicona; y los hombres trans se tienen que esforzar mucho más para encontrar ginecólogos donde se sientan a gusto.  

“En cuanto a los servicios de salud, pese a los adelantos que ha habido, seguimos rayando en lo mismo: el desconocimiento”, continúa. “El desconocimiento es la puerta más grande para que se pueda discriminar contra las comunidades”, expresa luego de señalar que con un solo taller de un día que los profesionales de la medicina tomen no se eliminan las barreras.    

Ivana Fred Millán, directora de la Federación LGBTQ+

Asimismo, destaca que la mayoría de las clínicas para transicionar se ubican en el área metropolitana y aquellas personas que se encuentran en pueblos rurales se enfrentan no solo a largas distancias para obtener servicios, sino también a menos recursos que le apoyen en su experiencia trans. Entre los servicios que destacó como de mayor necesidad, se encuentran servicios de salud mental que apoyen con el proceso de transición.  

Por otra parte, a raíz de las medidas ejecutivas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se enfocan en comunidades migrantes indocumentadas, muchas personas se están negando a recibir servicios de salud por temor a ser detenidos por las autoridades. 

“Empezamos a tener situaciones donde los médicos, los laboratorios y personal de las farmacias se estaban quejando de que los pacientes —inmigrantes con tratamientos— no estaban llegando a las citas, no estaban recogiendo sus medicamentos o no se estaban haciendo sus laboratorios”, detalla Carlos Díaz Vélez, médico y presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, sobre la reacción de la comunidad migrante a múltiples redadas en el país. 

Por tal razón, comenzaron una iniciativa en colaboración con la Unión Americana de Libertades Civiles de Puerto Rico (ACLU-PR, por sus siglas en inglés) para adiestrar al personal de la medicina sobre el derecho a la salud sin importar el estatus migratorio y proporcionar servicios de salud a migrantes con temor de salir de sus hogares. 

Foto por Nahira Montcourt / Centro de Periodismo Investigativo

De acuerdo con Díaz Vélez, se están ofreciendo servicios de telemedicina para aquellas personas que lo necesiten y están proveyendo orientación por medio de su número (787) 751-5979. 

“A personas inmigrantes que tengan una situación médica, les orientamos y ya tenemos una cadena de médicos también que está on call (disponible) dando servicios y los enviamos a esos médicos si fuese necesario”, explica el médico. 

Asimismo, la ACLU-PR impulsó el Proyecto de la Cámara 331 en colaboración con el Colegio para promover que los centros de salud sean lugares santuarios en los que las autoridades federales de inmigración no puedan efectuar detenciones, arrestos ni deportaciones. El proyecto fue referido a las comisiones de Gobierno y de lo Jurídico. 

“Es muy triste que existan políticas que tengan a la gente viviendo con miedo, que no estén en la confianza, que vivan con esa angustia de no poder acceder a un servicio tan básico como es la salud que es un derecho humano”, destaca la licenciada Lolimar Escudero, directora de Política Pública de ACLU- PR. 

De acuerdo con Escudero, migrantes embarazadas y personas con enfermedades crónicas son de las poblaciones que más se afectan con estas políticas. 

Debido a las barreras que enfrentan las personas migrantes, este año, la manifestación convocada por la Coalición 8M para el Día Internacional de las Mujeres, se celebrará a la 1:00 p.m. en la Plaza Barceló en Barrio Obrero, Santurce, en solidaridad con las mujeres migrantes.  

Hacia un mejor diseño de salud

Para Rosario Méndez, de Taller Salud, es fundamental que se diseñe otro modelo de salud que sirva a los diversos grupos de mujeres. Ha sido testigo de la frustración de las personas por las trabas existentes a los servicios, sobre todo, cuando, en muchas ocasiones, logran llegar a sus citas con esfuerzo y nadie les avisa con anticipación cuando el personal médico se va a ausentar. 

“Raya en la crueldad… Si tú escuchas lo que tienen que pasar (los pacientes) para recibir servicios básicos, ni siquiera de emergencia, no es posible que no te indignes realmente”, expresa la directora ejecutiva. 

Escuchar es, precisamente, la clave para comenzar a mejorar el sistema, según la entidad comunitaria. 

Aida Judith Edwards lleva ocho años como promotora comunitaria de Taller Salud. Su labor consiste en capacitar a líderes comunitarias para que sean ellas quienes luchen por el acceso a la salud desde sus espacios. 

Aida Judith Edwards, promotora comunitaria de Taller Salud

Para lograrlo, reúnen a mujeres de diferentes comunidades, crean un espacio seguro para ellas y les presentan un currículo con una mirada holística de la salud por medio del cual refuerzan su conocimiento sobre sus derechos. 

“Nosotras lo que hacemos es fortalecer ese liderazgo… entonces, lo llevamos a la gente, a las comunidades y, de momento, ellas mismas quieren hacer el trabajo”, asegura Edwards, quien fue una de las que tomó la capacitación hace años y ahora la dirige. 

Aunque no existe una solución única, tanto Edwards como el resto del equipo de Taller Salud reconocen que el primer paso para mejorar el sistema actual es por medio del diálogo con las comunidades, que sean estas quienes traigan sus conflictos y, de ahí, encontrar alternativas. 

Por medio de su programa de capacitación a líderes, han logrado establecer promotoras de salud en Vieques, Río Grande, Luquillo, Carolina y Loíza. “Y esto tiene un to be continued”, una continuación, dice mientras ríe para dejar saber que su trabajo no ha terminado y que ahora es cuando más se necesita en el país. 

Rosario Méndez, por su parte, añade que Puerto Rico tiene los recursos para mejorar su sistema: universidades y escuelas de salud pública, salubristas, experiencia en vigilancia epidemiológica, liderazgo en comunidades y un ecosistema de organizaciones que abogan por el acceso a la salud. 

“Los ingredientes existen… Lo que falta es voluntad y que se decida que la salud es prioridad. Y hay que hacer lo que haya que hacer, incluyendo incomodar”, concluye como consigna para este 8M.