Fotos de Alejandro Guzmán Carrasquillo | UPR Humacao
En medio de un contexto global en el que resuenan y se amplifican cada vez más los discursos autoritarios, el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Humacao (UPRH) se convirtió este martes en un encuentro de música, baile y expresión crítica sobre los cuerpos y la resistencia.
El conversatorio Potencias desde lxs cuerpxs: disfrute como resistencia reunió a las pensadoras Sayak Valencia, Luisa Fernanda Espinal y María Compás, quienes, por cerca de una hora, reflexionaron sobre la autonomía corporal y el placer como estrategia para sobrevivir.
El encuentro fue parte de la jornada-festival del mismo nombre, codiseñada por la plataforma transfeminista El Descentro y por estudiantes de cuarto año del Programa de Investigación-Acción Social (INAS), del Departamento de Ciencias Sociales de la UPRH, mediante su proyecto Voces sin tabú: educación sexual transformadora.
La actividad, moderada por la abogada y profesora Belinés Ramos Negrón, inició con una apertura musical de toque y baile de bomba, a cargo de integrantes de Búhos Big Band.

La teórica transfeminista de Tijuana, México, Sayak Valencia compartió que la educación sexual y los derechos reproductivos no son accesorios, sino derechos fundamentales en paridad con los derechos civiles y ecológicos. Señaló que el autoritarismo busca la desmaterialización de los cuerpos para despojarlos tanto de su capacidad de lucha como de su derecho al placer.
“Como que se les invita cada vez más a los jóvenes que no tengan un cuerpo ni para la lucha ni para el placer”, observó. Habló sobre cómo la sexualidad no pertenece al orden de lo privado, sino que es política.
También enfatizó que en territorios colonizados, como Puerto Rico, la resistencia anticolonial y la lucha contra el machismo caminan juntas.
“Entiendo que hay una relación corporal de desobediencia y de placer a través de la música, a través de la comida, a través de la sexualidad, a través del baile”, señaló.
“Las desobediencias ya están en acción en este territorio. Solo habrá que conversarlas para entender o para seguir entendiendo que eso que hacemos cuando gozamos, que no se remite solo a la parte génitocentrada, sino a todo el placer en general, es una forma de resistencia que resulta muy peligrosa también para las polarizaciones, el puritanismo y para la moralización de la sociedad”, afirmó la autora de Capitalismo Gore.
El perreo y la creación de comunidad
La investigadora colombiana Luisa Fernanda Espinal, también conocida como Doctora Perreo, compartió los hallazgos de su trabajo sobre el perreo en Medellín, el cual vinculó a la herencia musical caribeña de Puerto Rico. Planteó que en tiempos en los que reina el individualismo, el aislamiento y la desconfianza, eso que sucede cuando se mueve el cuerpo al ritmo del reguetón permite construir comunidad sin que tenga que mediar la palabra.
“El perreo nos ha permitido comunicarnos a través de otras formas que no son las palabras y nos permite, como dice la afrofeminista Audre Lord, compartir con otras personas el placer de estar vivas y de sentirnos partes de una especie o de una comunidad que, a pesar de cada vez aislarnos más, queremos seguir resistiendo y viviendo juntos”, dijo.

“La orgánica del afecto”
La artista y poeta chilena María Compás abordó la música como un “espacio prevocal” que antecede al lenguaje estructurado por las categorías de género y el pensamiento dominante. Compartió que llegó a la música en su preadolescencia por la necesidad de habitar un cuerpo que no comprendía mucho lo que significaba tener un cuerpo.
“Con el tiempo, en la medida en que fui explorando esos primeros ritmos que llegaron a mi vida, que empezaron a permear mi imaginario y mi relación con el barrio, con mi territorialidad, mi relación con los lenguajes, con la vida, fui comprendiendo que el cuerpo está demasiado institucionalizado”, apuntó.
Inspirándose en la idea del “cuerpo sin órganos” de Antonin Artaud, Compás propuso desorganizar el cuerpo para liberarlo de la normatividad patriarcal y ponerlo disponible para el grito, el baile, el ocio y el afecto colectivo.

“Mi forma de hacer música a través de las máquinas es a través del grito, es a través de la distorsión, es a través de la recuperación de estos ritmos primarios que llegaron a mi barrio cuando tenía 12 años”, dijo al recordar un cassette en el que había música de Ivy Queen, DJ Playero, Mexicano y Baby Rasta y Gringo.
Compás insistió en la importancia política de “acuerparnos” para “crear nuevas formas de organización, poder crear o desorganizar lo que nos han impuesto para crear una orgánica del afecto”.
Durante el conversatorio, el estudiante Kiriel González Carrión, del bachillerato en Ciencias Sociales con INAS, invitó a las ponentes a reflexionar sobre la posibilidad de crear espacios de resistencia en la universidad pública.
Compás respondió a partir de la distinción mapuche entre la estrategia (tiene que ver con la organización comunitaria de los recursos como forma de resistencia, asegurando el bienestar de los miembros de la comunidad) y la táctica (las acciones para dialogar con el Estado en función de la recuperación de los recursos que nos pertenecen).

“Tenemos que estar en diálogo con eso que nos afecta, que nos intenta detener, para reapropiarse de todo eso que está en movimiento y que nos pertenece”.
Syak Valencia, por su parte, sostuvo que la educación pública y la presencialidad física no deben darse por sentadas. Recordó que las experiencias corporales, como el deporte, las artes y la educación sexual, son insustituibles en una época en la que la inteligencia artificial busca automatizar el pensamiento abstracto.
Sugirió transformar los métodos tradicionales de enseñanza promoviendo encuentros como talleres de perreo o de memes, entendiendo qué les pasa y les preocupa a los jóvenes.
Jornada de una semana
La jornada transfeminista inició el domingo con un taller experimental de escritura autobiográfica de la poetógrafa colombiana Lina Botero, en Casa Villa Julita en Aibonito. El lunes, hubo un diálogo sobre descolonización, arte y transfeminismos, con Sayak Valencia, en la Universidad del Sagrado Corazón. Este miércoles, habrá un taller de experimentación corporal y musical a través del loop, con María Compás, en Pasillo 15, en Río Piedras.
El sábado, se llevará a cabo el Festival Potencias desde nuestrxs cuerpxs: disfrute como resistencia, en la Casa Cultural Casa Ruth, en Río Piedras. Será un espacio para compartir en comunidad y contará con artistas, sus proyectos musicales y performance, además de un mercado y “un perreíto como cierre”.
Como parte de la actividad de este martes, la profesora Ramos Negrón leyó el siguiente poema:
Manifiesto Boritropi
Como el caracol que siempre me asombra
en alguna playa de mi archipiélago
voy transformándome
de maneras no lineales,
sí soleadas, húmedas
a veces en soledá
cuando hay que mirar pa’ adentro
otras en comunidá
cuando me acompañan en lo que siento
Llevo en los ojos el azul que me ha llenado el alma
por nacer en un pedacito de tierra
del que poca gente conoce sus coordenadas
pero el mundo entero sabe de su perreo
En mis caderas se acomodan todas las cargas de mis ancestras:
ruta – Caribe
elemento – candela
símbolo – lanza/machete
domicilio – Borikén
destino – NADIE NOS SACA DE AQUÍ
Sueño redes
conectando almas
de tierras sagradas
conocedoras de resistencia en cuerpo y bailes
sostenidas por el rugir del tambor,
las redes del amor
y las manos siempre puestas
pa’ la defensa de la tierra, la libertá y la brujería
Suelto
el cascarón de todo lo que pesa,
de todo lo que fue impuesto,
de todo lo que no pedí,
de todo lo que no consentí,
de todo lo que ¡NO, ENTIENDE!
Pa’ volver livianita
a esta casa/cuerpa/territoria
que se merece el sueño propio,
el aire puro,
las olas y su vaivén
Pa’ curarme el alma,
pa’ bañarme el ser
pa’ recargarme y a les míes
Y decirnos, al fin, la tropicolonia
ahora es sólo tropi, ahora es sólo NUESTRA.
Como el caracol que siempre me asombra
en alguna playa de mi archipiélago
voy perreando,
amando cuirmente,
construyendo en comunidá
desde un Puerto Rico en libertá.




