Fotos de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico
Fue en julio de 2024 que la Federación de Baloncesto de Puerto Rico (FBPR) organizó un evento clasificatorio para el torneo de baloncesto de hombres de los Juegos Olímpicos de París que se celebrarían ese mismo verano. ¿Cuál fue el saldo? La Selección Nacional de Puerto Rico obtuvo un boleto de clasificación para París 2024. La gesta ocurrió ante su público en la instalación de espectáculos más importante del país: el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot o el “Choliseo”, como popularmente se le conoce a esta instalación multiusos ubicada en San Juan.
Casi dos años después, la FBPR logró que su país obtuviera la sede de un torneo clasificatorio a la Copa del Mundo de Baloncesto 2026 para el baloncesto de mujeres. Apostando a replicar el éxito masculino del 2024 y proclamando un discurso de igualdad de condiciones para los géneros, se alquiló nuevamente el Coliseo de Puerto Rico para ser la instalación que cobijaría un evento que otorgaría tres plazas mundialistas, y que contaría con la participación de las selecciones nacionales de Estados Unidos, Italia, Senegal, Nueva Zelanda, España, y el país anfitrión, Puerto Rico.
Para la FBPR, la igualdad por razón de género se basó en establecer que las mujeres baloncelistas merecían el mismo trato que los hombres. Seleccionar el “Choliseo” para un torneo clasificatorio femenino implicaba promover el mismo espectáculo y glamur al cual el quinteto puertorriqueño masculino ya había tenido acceso en el verano del 2024. Para ese torneo de hace dos años, el apoyo del público fue masivo y varios partidos se vendieron en su totalidad.
¿Pasará lo mismo con las mujeres en términos de llenar el Coliseo para sus partidos de baloncesto? ¿Cuán factible es que una iniciativa pensada desde la igualdad redunde en un resultado de mayor equidad para las mujeres deportistas?

El torneo clasificatorio en San Juan y la tensión entre el espectáculo y promover la equidad
A las 6:30 p.m. del jueves, 12 de marzo, el público se congregaba para subir las escalinatas del Coliseo de Puerto Rico. La Selección Nacional puertorriqueña enfrentaba esa noche a los Estados Unidos, equipo clasificado como el número uno en el escalafón mundial del baloncesto femenino. Tras una jornada de escasa concurrencia para presenciar el partido inaugural entre Puerto Rico e Italia la noche anterior, la expectativa un día después era distinta. Se esperaba un coliseo abarrotado para ver a las locales chocar ante la mejor selección nacional del planeta. Ya varios medios de comunicación masiva puertorriqueños y periodistas de gran alcance habían promovido la velada. El mercadeo del partido entre la colonia y su metrópolis norteamericana usó una estrategia conocida en los Estados Unidos, toda vez que la principal promoción para la jornada se basó en el anuncio de que la jugadora estadounidense Caitlin Clark participaría del encuentro deportivo. En los días que precedieron al esperado juego, no fueron pocas las pautas mediáticas que anunciaban el espectáculo deportivo de “Clark vs Puerto Rico”.
Algunas niñas y jóvenes entraban al coliseo con sus carteles de apoyo a Clark. Aunque lo observado en el entorno podía sugerir que había una invisibilidad hacia las jugadoras puertorriqueñas en su propio país, la llegada de familias entusiastas con banderas de Puerto Rico demostró que el apoyo a las locales sí existe entre un sector de afición deportiva boricua.
“Es una experiencia para ver las jugadoras profesionales de Estados Unidos, que son consideradas las mejores del mundo, y juegan contra el país de uno, obviamente le enseña a nuestra hija lo que es representar al país y tener esa experiencia”, comentó a Todas un hombre que se identificó como Christian del municipio de Moca.

“El Choliseo es el escenario más grande que hay en el país y ahora mismo es bueno que les den equidad a las mujeres. Es justo que las mujeres tengan esa exposición hoy día. No importa que se juegue contra Estados Unidos o contra quien sea, la gente debe de apoyar a las mujeres igual que apoyan a los hombres. Ya es hora de que esos tiempos hayan pasado a la historia. Ya las mujeres hoy día nos traen más triunfos que los mismos varones”, añadió el hombre en compañía de su hija baloncelista de 10 años de edad.
Al inicio del partido entre Puerto Rico y Estados Unidos a las 8:00 p.m., era notable que la buena asistencia del público significó que se cumplió con la expectativa de que la presencia del mejor equipo nacional del planeta sería un gran atractivo para la afición deportiva puertorriqueña. Veinte minutos antes del silbido inicial, las canasteras boricuas hicieron su entrada en cancha al son de La Mudanza de Bad Bunny. Aunque el aplauso a las denominadas “12 Guerreras” de Borinquen fue fuerte y entusiasta, a nivel individual, ninguna jugadora obtuvo más vítores que Clark.
No era un secreto que mucho público llegó para verla a ella, así como a sus populares colegas, Paige Bueckers, Angel Reese, Kelsey Plum, entre otras jugadoras de la Women’s National Basketball Association de los Estados Unidos.
No obstante, el apoyo y cariño hacia las puertorriqueñas prevaleció toda la noche, particularmente con los aplausos que estas recibían tras cada canasto o jugada defensiva de esfuerzo.
El problema de la falta de apoyo en el partido inaugural de Puerto Rico frente a Italia la noche antes, en comparación con la respuesta positiva al choque ante Estados Unidos, está relacionado, a juicio de una fanática y madre de una baloncelista, a la inaccesibilidad de los precios para asistir a los partidos en el Coliseo de Puerto Rico.
“Los precios estaban bastante inaccesibles, así es que yo creo que si se quiere que haya un apoyo masivo, no pueden haber unos precios inaccesibles para la gente”, comentó a Todas la trabajadora social comunitaria y exentrenadora de voleibol juvenil femenino, Mariolga Juliá Pacheco.

Los boletos menos costosos para cada uno de los tres partidos restantes del torneo cuestan $55, pero cuando se suman los cargos e impuestos, el total sube a $69.75 por persona.
“En Puerto Rico, si no es en carro no puedes llegar a estos eventos. Nosotros venimos de Isabela. El peaje nos costó $10 y el estacionamiento aquí fueron $25”, dijo a Todas Elvin Feliciano, quien se identificó como un fanático del deporte.
Tanto para Juliá Pacheco, como para Feliciano, la prioridad de estos eventos deben ser las niñas y niños que vienen subiendo en los deportes, particularmente el baloncesto. A su juicio, ese componente de deporte formativo debe ser más importante que el deporte espectáculo.
“Se debió haber promocionado [este evento] en las categorías pequeñas. La Federación [de Baloncesto de Puerto Rico], en la categoría 11 y 12 [años], el año pasado rompió record con más equipos que nunca. Había una oportunidad, ya que este equipo ha motivado a muchas jugadoras pequeñas, a muchas niñas a jugar baloncesto. Había una oportunidad de hacer algún tipo de atractivo para que las familias pudieran venir, y que más niñas pudieran venir a estas jugadoras”, argumentó Juliá Pacheco.
“Que las entradas sean más baratas y que los niños no paguen, sino solo los adultos”, reclamó Feliciano.
Frustración, compromiso y esperanza
Minutos antes de las 10:00 p.m., el partido entre Puerto Rico y Estados Unidos culminó con una amplia victoria para las visitantes con marcador final de 91-48. A pesar del resultado, las puertorriqueñas se fajaron ante un equipo superior y mejoraron su desempeño en comparación con el partido de la noche anterior ante Italia.
Sí, hubo frustración, pero no necesariamente por el resultado, sino por la percepción de que un nutrido grupo de fanáticas y fanáticos apoyó a los Estados Unidos con más entusiasmo que a la Selección Nacional de Puerto Rico.
“Nosotras vamos a seguir jugando, no importa quién venga o deje de venir, vamos a seguir jugando y representando a Puerto Rico con todo el corazón. Sabemos que [los fanáticos] llegaron, sí, para ver a Estados Unidos. Cosas que pasan. Eran las doce mejores jugadoras del Mundo. Nosotras salimos a jugar duro, vamos a jugar duro los tres partidos [restantes], vengan o no vengan”, expresó la capitana del equipo puertorriqueño y veterana jugadora del quinteto, Pamela Rosado.
“¿Qué más tenemos que hacer? Yo creo que lo hemos hecho todo. Los medios han estado envueltos, la promoción ha estado envuelta. Hemos ganado. Hemos clasificado a mundiales. Hemos clasificado a olimpiadas. Hemos ganado en el AmeriCup. ¿Qué más? Lo hemos hecho todo”, agregó Rosado durante la conferencia de prensa celebrada posterior al partido entre Puerto Rico y Estados Unidos.

Aunque las palabras de la canastera puertorriqueña generaron diversidad de opiniones, hubo personas que coincidieron con su reclamo e instaron al país a continuar gestando proyectos sociales alrededor del deporte femenino, particularmente la Selección Nacional de baloncesto, que tantos triunfos ha traído en la pasada década.
“Lo que hace falta es construir cultura de baloncesto femenino en Puerto Rico. Ya van dos veces que ellas son olímpicas y la gente lo sabe, pero creo que hace falta construir ese compromiso con el equipo y que se desarrolle conciencia de que hay que apoyar, igual que lo hacemos en el Clásico Mundial de Béisbol y en las ventanas de baloncesto masculino, hacerlo también con ellas en este torneo clasificatorio”, manifestó a Todas la exatleta de softbol universitario y fanática del baloncesto, Glorisabel Hernández López.
Mientras, Rosado y sus compañeras no pierden la esperanza. Saben que deben ganar al menos dos partidos de los tres restantes del torneo para obtener el codiciado boleto a la Copa del Mundo 2026 que se celebrará en Alemania.
“Para nosotras son los tres juegos más importantes, España, Senegal y Nueva Zelanda”, puntualizó la jugadora al cierre de la conferencia de prensa.
Puerto Rico regresa a cancha mañana para enfrentar a España. El domingo juega contra Senegal y cierra el martes ante Nueva Zelanda.






