*Esta es la octava y última entrega de una serie de perfiles que publicamos en Todas como parte de una alianza con Ruta Crítica, incubadora de proyectos de cine en Puerto Rico. Mujeres del cine boricua es un pódcast y registro en video de mujeres que son o han sido parte de la historia cinematográfica puertorriqueña. El proyecto, con entrevistas a cargo de la cineasta Arleen Cruz-Alicea, busca documentar la memoria y el trabajo de mujeres de distintas generaciones que han asumido distintos roles en el cine de Puerto Rico.
La carrera de la puertorriqueña Ivonne Belén se destaca por el desarrollo de piezas de cine documental, las cuales ha escrito, producido y dirigido. Tiene a su haber obras como Julia, toda en mí (2002), Edwin Reyes: soldado de la belleza (2011) y La familia Figueroa: una dinastía musical (2015). Su primer documental, Una pasión llamada Clara Lair, cumple 30 años en este 2026.
La idea de crear ese documental la tuvo desde que era estudiante de escuela: una maestra habló de “esta mujer que estaba encerrada en una torre, en una casa en el Viejo San Juan, frente a La Rogativa. A mí me quedó esa obsesión de esa mujer… cuando me llegó la oportunidad de hacer una película, un documental mío, como directora, guionista y productora, dije ‘a esa mujer yo la quiero documentar’”, recuerda Ivonne en entrevista con la cineasta Arleen Cruz-Alicea.
“Clara Lair es mi trabajo más amado”, dice quien ha impregnado sus documentales de belleza lírica porque “a mí me encanta la poesía”. “También, escribo cuentos. De hecho, quiero publicar pronto”, comenta.
Para la documentalista, el gusto por la literatura estuvo acompañado por estudios universitarios. Realizó una maestría en Creación Literaria y un doctorado, en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, en Literatura de Puerto Rico y el Caribe. Su tesis doctoral fue sobre el guion de cine como texto literario y retrato de la sociedad.
Esa preparación académica fue muy importante y decisiva para su carrera como cineasta, pues fue a raíz de eso que definió el tipo de cine documental que quería crear: uno que provoque conversaciones sobre la realidad social plasmada en las piezas y uno que posicione a Puerto Rico como parte del Caribe.
“Yo creo que mientras más nacional uno es, más internacional es…nosotros, por nuestra situación colonial, que es terrible, no nos identificamos con eso. Hay un camino largo todavía para cruzar”, comenta sobre lo que ocurre a nivel de país, pero también dentro del mundo del cine local.
Según piensa la documentalista sobre la producción de cine puertorriqueño en la actualidad, “hace falta que nos identificamos más con el Caribe, con los compañeros dominicanos, con Haití, que están venidos a menos. Nos hace falta unirnos más a ellos”.
A lo largo de su carrera, Ivonne Belén ha sido parte del equipo de producción y diseño de arte de varias películas nacionales y de obras de teatro. Su trayectoria en el cine también ha estado marcada por el proyecto comunitario “El cine como juego”, iniciativa que creó para acercar a la niñez de las barriadas al cine. Con ese proyecto, estuvo en La Perla, por ejemplo. “En La Perla me adoraban. Hace muchos años que no voy por allí, pero me adoraban y salvé a muchos niños del punto porque yo les llevaba regalos, libretas de dibujo, les hacía pantomima…”, comenta.

La documentalista ha utilizado el arte del cine como expresión poética, pero, además, como método de sanación del duelo y como herramienta para contarse a sí misma desde la condición de bipolaridad que padece.
La experiencia de que documentaran su condición en una pieza de cine tuvo gran impacto para ella: “Siento que me liberé”, afirma. Además, cuenta que la bipolaridad la ha ayudado en su práctica como cineasta. “Por naturaleza, los bipolares somos muy creativos… Y si tienes bipolaridad, tienes como una antenita que te lleva a sentir las cosas, a predecir y a ver más allá. Eso te ayuda mucho en la creación”, comparte la documentalista.
En la actualidad, Ivonne Belén está trabajando un documental sobre la vida de la cantante y compositora de boleros Sylvia Rexach. La cineasta Arleen Cruz fue quien alentó a Ivonne para que completara una trilogía de cine documental sobre mujeres importantes en el quehacer cultural y artístico de Puerto Rico. “Para mí, esto es parte de mi deber y misión como cineasta, hacer este tipo de cosas”, dice en referencia a mujeres que documentan la vida de otras mujeres.
Tras 30 años de su primer gran proyecto documental como directora de cine, la obra sobre Clara Lair, Ivonne Belén continúa hilvanando en su cine el gusto por la literatura, por el cine documental y su misión de contar historias de mujeres del quehacer cultural de Puerto Rico. “Tenemos una pieza muy linda para mostrarle a Puerto Rico y al mundo también”, dice para celebrar el proyecto sobre Rexach.


“No pienso que Sylvia sea la última. Yo quiero seguir. Quiero seguir documentando. Tiene que ser sobre alguien que me apasione, como Sylvia. Estoy pensando quién. Porque Julia me apasionó. Me apasionó Clara Lair”, asegura Ivonne sobre su trayectoria cinematográfica.
A preguntas sobre qué le ha regalado el cine, la documentalista confirma que “sobre todo salud mental porque la creación me ha salvado. Y me ha regalado mucha ilusión, muchos sueños”. Cuando en su juventud dejó a un lado la publicidad y aceptó la invitación de Noel Quiñones para participar de la producción de una película, se preguntó si había tomado la decisión correcta.
Ella misma se ha contestado esa pregunta pasados los años: “tengo obra, que yo creo que es lo más lindo; tengo obra para [regalarle a] Puerto Rico”.
La periodista Gabriela Ortiz Díaz redactó y recopiló los datos de esta historia.





