La puertorriqueña Rebekah Colberg fue la primera mujer en ganar medallas de oro para Puerto Rico en una competencia deportiva internacional / Foto del Comité Olímpico de Puerto Rico
Fue en la cuarta edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe (JCC), celebrados en 1938 en Panamá, cuando finalmente se permitió la participación de mujeres atletas, en representación de los diferentes países que compiten en este evento deportivo regional. Previo a esta medida de inclusión, solo una reducida delegación de seis tenistas cubanas participó de los JCC de 1930 en la ciudad de La Habana, Cuba.
Para la justa de 1938, el comité organizador del evento autorizó la participación de mujeres para los siguientes deportes: natación, tenis, atletismo, voleibol, baloncesto y esgrima. La integración de mujeres representó un momento de trascendencia para el deporte a nivel de Centroamérica y el Caribe. Sin embargo, esa apertura comenzada en Panamá no necesariamente significó una ruptura con las visiones patriarcales de quienes dirigían las instituciones deportivas. El deporte y sus eventos masivos como los JCC continuaban partiendo de premisas en las cuales se valoraba al hombre y lo masculino como los referentes principales. La mujer deportista era vista como una actriz secundaria que podía participar en eventos deportivos, siempre y cuando cumpliera o no se alejara de las normas sociales e ideas dominantes sobre lo que debía ser el cuerpo e identidad “femenina”.
Fue precisamente en ese contexto de patriarcado deportivo que una comisión de seis hombres quedó a cargo de llevar a cabo el certamen de la Reina del Deporte de Centro América y el Caribe, como parte de los JCC de 1938 en Panamá. Se le pidió a cada país participante de la justa deportiva que seleccionara a una mujer para competir por este título de “belleza”. Al final, la representante del país sede, Panamá, fue elegida la Reina del Deporte de Centroamérica y el Caribe de 1938. Llama la atención que esta distinción de “reina” no se le otorgaba a aquella mujer que sobresaliera por la obtención de medallas o el establecimiento de nuevas marcas deportivas. La elección se reducía a que un jurado de hombres decidiera sobre quién era la atleta más bella (o la que convenía que tuviera esta distinción).


Imágenes de la Coronación de la Reina del Deporte Centroamericano y del Caribe, 1938.
Este certamen fue un recordatorio de que, ante los ojos de los líderes deportivos de Centroamérica y el Caribe, la participación de la mujer deportista estaba condicionada a que se mantuviera lo que las normas culturales identificaban como la “feminidad” socialmente permitida. Como institución masculina y patriarcal, el deporte no podía interferir en la preservación del atractivo y dulzura que se esperaba de una mujer. El certamen de la Reina del Deporte era la garantía que el patriarcado deportivo creó para evitar cualquier “desviación” a la norma de parte de estas noveles mujeres deportistas.
Puerto Rico y Rebekah Colberg
El liderato de la delegación de Puerto Rico en los JCC de 1938 seleccionó a Rebekah Colberg como su representante en el certamen de Reina del Deporte. Junto a Josefina Martinó y Flor Zengotita, Colberg fue una de las tres mujeres que formaron parte del equipo de atletismo en esta cuarta edición de los JCC.
Afortunadamente, la historiografía puertorriqueña sobre el deporte es consistente en reconocer a Colberg como la primera mujer en obtener medallas de oro en representación de Puerto Rico en una competencia deportiva internacional. En los JCC de 1938, esta mujer caborrojeña obtuvo dos medallas de oro en las competencias de lanzamiento de disco y lanzamiento de jabalina.
Si bien el dato de la participación de Colberg en un certamen de belleza es poco conocido y no presenta relevancia en la evaluación de su gloriosa carrera deportiva, la información sí aporta a comprender la época en la cual esta mujer representó a Puerto Rico a nivel internacional. La información sobre este evento de “belleza” invita a reflexionar sobre la doble expectativa que los hombres dirigentes de eventos deportivos tenían en torno a las mujeres deportistas. Por un lado, había esperanza de buen rendimiento y la posibilidad de obtener medallas. Sin embargo, esta expectativa quedaba sujeta a que las competidoras continuaran siendo “bellas” y actuaran como las damas que la sociedad avalaba.

Las deportistas puertorriqueñas en Santo Domingo 2026
Una Rebekah Colberg tuvo que luchar en y fuera del terreno del juego para que Mónica Puig y Jasmine Camacho-Quinn siguieran el legado deportivo de las mujeres y se convirtieran en las primeras y únicas medallistas de oro en representación de Puerto Rico a nivel olímpico.
Por las pasadas semanas, Puerto Rico ha competido en los JCC 2026 celebrados en la capital de la República Dominicana, Santo Domingo. De la delegación de 442 atletas en representación de Puerto Rico, 226 son mujeres, lo cual representa un 51.1% o poco más de la mitad del grupo. A diferencia de la época en la cual Colberg competía, en la actualidad, las mujeres ya no son minoría dentro de las delegaciones deportivas puertorriqueñas. Son líderes e inspiración para toda una nación.
Para esta edición de los JCC, Puerto Rico ha festejado varias medallas de oro, incluyendo las de Kristen Romano en natación, y la doble medalla de oro de Alysbeth Félix en salto de longitud y heptatlón. Asimismo, se celebró con un tono de esperanza para el futuro, la medalla de oro obtenida por la Selección Nacional Sub-20 de baloncesto femenino. También sobresale la presea dorada ganada por el equipo de tenis de mesa, capitaneado por la legendaria Adriana Díaz, y el logro de Esmeralda Butler, que con 13 años se llevó la medalla de oro en la modalidad femenina de street en skateboarding. Otras atletas celebraron haber revalidado el título obtenido en los pasados JCC celebrados en El Salvador. Ese fue el caso de Janessa Fonseca en karate. De igual forma, la selección nacional de sóftbol femenino conquistó su tercera medalla de oro consecutiva en unos JCC, cerrando el torneo con un récord perfecto.


Fotos del Comité Olímpico de Puerto Rico
Las representantes de Puerto Rico salen al terreno de juego, no solo a competir, sino también a inspirar a aquellas personas que se sienten identificadas con su trabajo y gestas. Cada aparición en eventos como los JCC es una reafirmación del derecho de Puerto Rico a existir como nación. Pero, es, además, un recordatorio de las luchas que siguen pendientes en favor de los derechos y mejores condiciones para las mujeres deportistas. Aunque ha habido conquistas y avances en los últimos años, las mujeres deportistas continúan lidiando con líderes que insisten en imponer visiones de mundo patriarcales en lo que respecta a la dirección de federaciones y clubes deportivos. Los JCC son siempre un buen momento para honrar las luchas pasadas de Rebekah Colberg y solidarizarse con los reclamos actuales de las puertorriqueñas que representan dignamente a su país.





