Foto de Damary Burgos
La oposición al megaproyecto turístico Esencia, en Cabo Rojo, no es únicamente una lucha ambiental o comunitaria, también es una lucha feminista. Así lo planteó la Red Feminista de Investigación y Educación de Género, que se unirá este sábado, 28 de marzo, a la marcha nacional Pa’ la calle contra Esencia, que saldrá a las 11:00 a.m., desde El Escambrón hasta La Fortaleza, en el Viejo San Juan.
La Red, compuesta por académicas, educadoras, investigadoras y activistas feministas, subrayó en un manifiesto que Esencia no solo representa una amenaza ambiental, sino que su construcción tendría consecuencias directas sobre la calidad de vida y los derechos de las mujeres y niñas en el archipiélago puertorriqueño.
Desde una mirada que integra corrientes como los ecofeminismos, feminismos comunitarios, antirracistas y decoloniales, la organización advirtió que este tipo de desarrollo responde a un modelo de capitalismo extractivista que transforma los territorios mediante procesos de desposesión, profundizando desigualdades sociales y afectando de manera diferenciada a las comunidades que sostienen la vida.
“El Proyecto Esencia se inscribe en un modelo de expansión de enclaves turísticos de gran escala en territorios ecológicamente vulnerables, que privatiza, excluye y sobreexplota bienes naturales como el agua, los bosques y las costas”, sostuvo la Red en declaraciones escritas.
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Más allá de los impactos ambientales directos, la organización enfatizó que este tipo de proyectos incide en las condiciones que hacen posible la vida cotidiana. El acceso al agua, la vivienda, los espacios comunes y las redes de apoyo comunitario, señala el grupo, forman parte de una infraestructura social que se ve erosionada ante procesos de gentrificación y privatización.
A partir de investigaciones feministas sobre economía del cuidado, la Red advirtió que las crisis ambientales y territoriales suelen trasladarse al ámbito doméstico y comunitario, donde se intensifican las tareas de cuidado, históricamente asumidas por mujeres. “Cuando el agua se encarece o escasea, cuando se limita el acceso a la costa o se eleva el costo de la vivienda, las consecuencias recaen de manera desproporcionada sobre mujeres, madres, abuelas y trabajadoras comunitarias”, destacó.
Asimismo, denunció que el avance de proyectos como Esencia ocurre en un contexto de crisis de vivienda en Puerto Rico, marcada por el auge de alquileres a corto plazo, la especulación inmobiliaria y la transformación de comunidades costeras en destinos turísticos exclusivos. Estas dinámicas, alertó el grupo, debilitan redes comunitarias esenciales para la seguridad y el apoyo mutuo, particularmente para mujeres, niñas y personas mayores.
La Red también señaló que la implementación de economías intensivas en construcción y turismo puede alterar significativamente las dinámicas sociales locales, incrementando riesgos de violencia basada en género, explotación sexual y otras formas de precarización que afectan especialmente a mujeres y jóvenes.
“Defender Cabo Rojo es defender la vida”, puntualizó. Para la organización, esto implica proteger los ecosistemas costeros, garantizar el acceso público a las playas, asegurar el derecho a la vivienda de sus residentes y preservar las redes comunitarias que sostienen la vida cotidiana en el archipiélago.
En ese sentido, la Red reiteró que los bienes comunes no pueden tratarse como recursos ilimitados al servicio de proyectos de lujo dirigidos a sectores privilegiados.






