Las luchas por la equidad de las mujeres baloncelistas han sido documentadas, tanto en publicaciones mediáticas como en textos académicos. Para la Selección Nacional de Puerto Rico, haber alcanzado la clasificación a dos Juegos Olímpicos y tres Copas del Mundo fue el resultado de décadas de sacrificios y de combatir distintas manifestaciones de violencia machista en el deporte.
Si bien todas las mujeres han lidiado con situaciones de discrimen en el deporte, las violencias experimentadas se pueden tornar más intensas cuando impactan a quienes representan identidades enmarcadas en cuerpos divergentes y fuera de la heteronorma.
Una de las poblaciones más atacadas por las instituciones deportivas han sido las mujeres lesbianas. En el baloncesto puertorriqueño hay precedentes históricos.
Para la exbaloncelista puertorriqueña, María “Cuca” Cordovez, el machismo, sumado con la lesbofobia, fueron uno de los retos con los cuales tuvo que lidiar durante su exitosa carrera deportiva, que comenzó en la década de 1970 e incluyó participaciones en la Selección Nacional y en los torneos de la liga del Baloncesto Superior Nacional Femenino (BSNF).
La excanastera recuerda cuando el torneo del BSNF fue reactivado en 1989 tras tres años de no haberse celebrado debido a retos económicos y de mercadeo.
“Un día entré a la oficina de la Liga Femenina (BSNF), cuando entro estaba este señor que también era lesbofóbico, y yo vi este afiche de una jugadora con un pantaloncito pegado bien sexy, con unos tacos. Dije, ‘¿qué es esto?’, y me dijo: ‘esa es la nueva imagen del baloncesto femenino’”, narró Cordovez, según fue documentado en una investigación académica sobre deporte con perspectiva de género realizada por estudiantes de Ciencias Sociales en la Universidad de Puerto Rico en Humacao (UPRH).
De acuerdo con la exintegrante de los equipos de las Rebeldes de Río Piedras y las Búhas de la UPRH, la nueva visión de mercadeo del BSNF a partir del 1989 era una basada en resaltar la feminidad tradicional y obviar cualquier alusión a las jugadoras lesbianas que eran parte de la liga.

Han transcurrido casi cuatro décadas desde el incidente vivido por Cordovez. Sin embargo, a juicio de mujeres activistas y seguidoras del deporte, todavía en la actualidad las ligas deportivas, incluyendo las de baloncesto, invisibilizan todo intento de que mujeres se nombren de acuerdo con su orientación sexual, identidad o expresión de género.
“Es difícil para las atletas asumir una postura pública de su orientación sexual. Por ejemplo, hay cierto conocimiento, como un tipo de secreto a voces, sobre jugadoras de la Selección Nacional Femenina de Baloncesto y su orientación sexual. Pero, el escrutinio y el juicio público para las deportistas mujeres es mucho mayor y les ha tomado tanta lucha llegar a donde están y que surgiera una narrativa positiva sobre ellas, que no es tan fácil asumir una postura pública abierta sobre ser una mujer lesbiana”, expresó Nilmaris Díaz Ramos, quien trabaja como entrenadora deportiva y también milita con la Colectiva Feminista en Construcción.
Las expresiones de Díaz Ramos se dieron en el marco del Cuarto conversatorio de la mujer en el deporte: el juego también es resistencia, celebrado el pasado 12 de marzo en la UPRH. Como parte del diálogo suscitado en el conversatorio, la socióloga y abogada Belinés Ramos Negrón defendió la importancia de continuar luchando en aras de promover mayor equidad en el deporte y no permitir que continúen las represalias hacia quienes se posicionan fuera de lo que el poder considera como los cuerpos e identidades “que valen”.
“Nombrarnos desde una identidad cuir no invalida una preparación ni unas experiencias que tenemos para hacer un trabajo o para representar a Puerto Rico desde el deporte, pero sí, eso sigue siendo un conflicto, y sí, ante la sociedad eso de alguna forma invalida mucho de lo que somos simplemente como seres humanos y personas que tenemos la capacidad de decidir. Esto se traduce a muchas otras luchas a nivel social y cómo realmente seguimos poniendo el cuerpo y diciendo ‘somos esto y podemos hacer todo esto’”, dijo Ramos Negrón.
Jugadoras actuales defienden la importancia de la aceptación y el respeto en el deporte
Entre la generación de baloncelistas jóvenes estadounidenses que reconocen la importancia de usar la plataforma deportiva en favor de la equidad, inclusión y justicia social se encuentra la integrante del equipo profesional Dallas Wings y exjugadora de la Universidad de UConn, Paige Bueckers.
“Sería muy fácil para mí como jugadora solo enfocarme en el baloncesto, pero siento que, teniendo esta plataforma, esta oportunidad de usar mi voz con propósito, de manera que quiero que todo lo que haga tenga una intención. Así puedo usar esta plataforma y voz para pronunciarme en favor de aquello en lo cual creo y en lo que entiendo que es lo correcto. Para mí es muy importante”, dijo Bueckers a Todas, tras la culminación del partido entre su equipo de Estados Unidos y el quinteto representativo de Puerto Rico, celebrado recientemente en el Coliseo de Puerto Rico.
Bueckers ha sido muy vocal en contra de la violencia racial hacia personas negras en los Estados Unidos. Junto a su pareja, la también jugadora de UConn, Azzi Fudd, igualmente aboga por los derechos de las comunidades LGBTQIAP+.

En el contexto de Puerto Rico, aunque el tema continúa siendo tabú entre las federaciones deportivas y los medios de comunicación masiva que trabajan temas deportivos, las jugadoras reconocen la importancia de que cada atleta pueda expresarse según sus convicciones e identidades.
“Todo el mundo tiene una voz y cada voz es importante. Todo el mundo tiene un valor y eso siempre va a ser de mucha importancia. Somos un equipo [de Puerto Rico], pero todo el mundo tiene su personalidad, su manera de pensar, su manera de ser, y aquí te aceptamos”, comentó Tayra Meléndez, jugadora de la Selección Nacional de Puerto Rico.
“Una de las cosas que identifica a la Selección [Nacional] es que cada jugadora es individual, tiene su propia personalidad y aquí te vamos a aceptar como tú quieres ser, dándote un espacio para ser libre, para ser feliz. Creo que eso se nota en la química que tenemos, nos llevamos superbién. Sé tú y que te amen por quién eres, no por ser otra persona”, agregó la veterana jugadora que también representa a las Gigantes de Carolina en el BSNF.




