Uno de cada cuatro hombres ha experimentado alguna forma de contacto sexual violento en su vida, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Ante esta realidad, Coordinadora Paz para las Mujeres (CPM) desarrolló la campaña educativa Hablemos claro: los espacios seguros importan.
La iniciativa tiene el objetivo de visibilizar y promover la atención a hombres víctimas y sobrevivientes de violencia sexual y busca fomentar el reconocimiento del problema, la reducción del estigma y el acceso a servicios de apoyo.
CPM señaló en comunicado de prensa que los datos disponibles sobre hombres víctimas de violencia sexual en Puerto Rico no reflejan la verdadera magnitud de la problemática.
En Estados Unidos, la organización One in Six sostiene que los hombres con historial de abuso sexual en la infancia son más de cuatro veces la cantidad de aquellos con enfermedades del corazón, que son la principal causa de muerte en hombres.
Por su parte, una tesis doctoral presentada en la Universidad de Puerto Rico, titulada Silencio Masculino, explica que cuatro de cada cinco hombres que informan una agresión sexual a la policía lamentan o se arrepienten de la decisión de haberlo hecho, debido a la revictimización por parte de estos representantes del Estado.
Como parte de Hablemos Claro: los espacios seguros importan, CPM ofrecerá tres talleres virtuales con la colaboración del docgtor Joel Manzano, psicólogo clínico y evaluador forense. También, la organización desarrolló un kit de materiales educativos digitales e impresos. Tanto los talleres como los materiales son gratuitos y la información detallada está disponible en la página www.pazparalasmujeres.org/hablemos-claro/.

“Muchos hombres no llaman a lo que vivieron ‘violencia’ y a veces ni siquiera lo reconocen como algo que les pasó. Porque el lenguaje que usamos no siempre los incluye y porque incluso su propio cuerpo puede haber respondido de formas que se usan en su contra para sembrar culpa. Y entonces aparece otra barrera: la sensación de que no hay espacios seguros para ellos. ¿Cómo logramos que los hombres se sientan bienvenidos en espacios que se dirigen casi o exclusivamente a mujeres?”, indicó en el parte de prensa Vilma González Castro, directora ejecutiva de CPM.
Algunas de las barreras en la provisión de servicios a hombres víctimas de violencia sexual incluyen el lenguaje utilizado (falta de credibilidad, minimización, antipatía, desinterés, burlas, etc.), falta de protocolos, profesionales con poca o ninguna capacitación, entre otras.
“Los hombres que han vivido violencia sexual se enfrentan a graves secuelas a consecuencia del trauma: ansiedad, depresión, trastorno por estrés postraumático, dependencia o uso problemático de sustancias, comportamientos sexuales precoces o impulsivos, problemas de adaptación en parejas adultas, entre otros. Estos varones tienen derecho a sanar y no deben ser condenados al silencio por desconocimiento ni falta de recursos de apoyo”, explicó la trabajadora social, educadora en sexualidad integral y coordinadora programática de la campaña, Karla Ferrer Arévalo.
“Esta conversación trata de qué pasa cuando nuestros espacios de atención, nuestras políticas y nuestro lenguaje no logran acercarse a todas las personas afectadas por la violencia sexual. Insistimos en que un espacio no es verdaderamente seguro si hay personas que no se sienten incluidas en él. Y quizás la pregunta más importante no es si los hombres pueden ser sobrevivientes de violencia sexual. La pregunta es: ¿qué estamos dispuestas a cambiar para atender esta población?”, finalizó María Cristina Muñoz, quien desarrolló la campaña como especialista en medios y comunicaciones de CPM.





