“Soy de Cabo Rojo, mi ginecólogo es de Guánica y mi parto será en Ponce porque en mi área prácticamente no hay opciones. Muchas de las citas y laboratorios relacionados al embarazo son extremadamente difíciles de conseguir”, comentó @Isabellann444 en Instagram. Explicó que su primera cita prenatal la consiguió cuando ya tenía cuatro meses de embarazo y después de que llamó “a más de 23 ginecólogos entre mi área y área metro, y literalmente muchos me negaron servicios simplemente por ya estar embarazada o porque no estaban aceptando pacientes nuevas”, narró.
La historia de esta mujer es similar a la de decenas de personas que se expresaron en las redes sociales de Todas y el Centro de Periodismo Investigativo luego de la publicación de la investigación La geografía determina el acceso a servicios para embarazadas.
Los relatos que hicieron validan los hallazgos del reportaje en torno a la escasez de servicios obstétricos en el País y aportan experiencias que muestran la magnitud del problema de que en Puerto Rico no hay ni suficientes obstetras ni salas de parto.
“Es difícil localizar ginecólogos obstetras, tuve que llamar a varias oficinas hasta que finalmente logré localizar a uno que me atendiera. Muchos obstetras están llenos, y si eres ‘alto riesgo’ no te quieren atender”, comentó Ixamaliz Cordero, en la página de Facebook.
Cordero añadió, en ese comentario, que tuvo una experiencia difícil con la recuperación después de su cesárea y que, en ocasiones, es necesario asistir a emergencias cuando esas complicaciones surgen.
Ante tantos obstáculos para atender un embarazo y parir, Ixamaliz preguntó: “¿Así es como quieren que los jóvenes tengan hijos y se queden en Puerto Rico?”.
Puerto Rico tiene una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo. Ese indicador se refiere a la cantidad promedio de hijos por mujer. Pero en lugar de analizar las razones para esa baja tasa desde una mirada integral, funcionarios del Gobierno comúnmente responsabilizan a la mujer por el declive en los nacimientos.
En noviembre de 2024, el alcalde de Arecibo, Carlos Ramírez Irizarry, atribuyó el cierre de la sala de partos del Hospital Pavía en esa ciudad a que “las mujeres no quieren parir”. En 2023, el exsecretario de Salud Carlos Mellado López hizo unas expresiones similares y responsabilizó también a las mujeres por las bajas tasas de natalidad.
“Hemos tenido campañas [para promover la natalidad], lo que pasa es que nosotros podemos educar a todo el mundo, pero si la gente no quiere, si las mujeres no quieren parir en Puerto Rico, tenemos un problema serio”, expresó Mellado López en aquel momento sin profundizar sobre las razones que inciden en que haya menos embarazos.
Los comentarios dejados en las redes dan algunas pistas de posibles causas para la merma en el número de nacimientos. Isabella, por ejemplo, manifestó en el comentario que compartió que “sinceramente da miedo” la falta de servicios disponibles en el País.
El reportaje de la Unidad Investigativa de Género —una alianza entre Todas y el Centro de Periodismo Investigativo— expuso las travesías largas por las que muchas embarazadas deben pasar para recibir servicios y algunos de los comentarios apuntaban a ese factor. Además, reveló una reducción de 30% en salas de parto en Puerto Rico en los últimos nueve años, y un aumento en complicaciones del embarazo tales como hipertensión, problemas de tiroides, problemas cardíacos, ansiedad y depresión posparto.
Como parte de la investigación, el equipo de la Unidad llamó a los 408 obstetras licenciados que aparecen viviendo en Puerto Rico. Solo contestaron 220 médicos y el 66% confirmó que no se dedican a atender embarazadas. Solo 63 de esos especificaron que atienden embarazadas hasta el parto.
“Yo vivo en el área oeste y cuando quedé embarazada todos me rechazaron. Estaba desesperada. Era [de] alto riesgo. Hubo un ginecólogo que me dijo, estos no son momentos de tener hijos ni deberías tenerlo. Y gracias a Dios conseguí en Ponce. Y todas las semanas tenía que dar ese viaje para atender mi embarazo”, comentó una usuaria identificada como Tatiana Rivera.
Según el reportaje, el área oeste, centro y partes del este —incluyendo las islas municipio— viven con mayor agudeza la necesidad de especialistas y salas de parto.
“Puerto Rico necesita mejorar esto urgentemente. No es normal que una mujer embarazada tenga que pasar meses buscando atención médica básica, viajar horas para citas o sentir incertidumbre sobre si podrá recibir cuidado prenatal adecuado. Después nos preguntamos por qué tantas mujeres se sienten desamparadas durante el embarazo. La realidad es que el sistema está colapsado y quienes terminamos pagando las consecuencias somos las pacientes y nuestros bebés”, resumió Isabella.



