En momentos en que las mujeres baloncelistas puertorriqueñas ganan mayor exposición mediática y atención popular, persisten prácticas patriarcales y violentas al interior de las ligas y clubes en los que participan como atletas. Un incidente de violencia de género, que denunció este mes una jugadora participante de la Liga Puertorriqueña de Baloncesto Femenino (LPBF), le recordó al país que en las decisiones administrativas tomadas por los hombres que dirigen los organismos y clubes deportivos nacionales, prevalece la impunidad ante la violencia de género y sexual, mientras brillan por su ausencia los protocolos para combatir estos problemas y desigualdades.
La baloncelista Thaliangelly Torres no tiene duda sobre la urgencia de cambiar las formas en que se administran las ligas deportivas de mujeres. Al inicio de este mes, Torres militaba con el equipo de las Cafetaleras de Yauco en la LPBF. Hoy, casi un mes después, la atleta ya no forma parte de la franquicia. ¿Qué sucedió? Thaliangelly decidió denunciar en sus redes sociales un incidente de violencia de género en el cual el apoderado de las Leonas de Ponce, Luis Irizarry Fernández, agredió verbalmente e insultó con palabras soeces y machistas a la dirigente de las Cafetaleras de Yauco, Glenda Negrón Torres. Thaliangelly Torres fue testigo de la agresión y no se quedó callada.
Como consecuencia de su denuncia y la solicitud de reparación de agravios dirigida hacia quienes administran el torneo de baloncesto, la LPBF impuso una multa al equipo de Yauco y un partido de suspensión para Torres. Tras la jugadora denunciar la decisión liguera en redes sociales cibernéticas, la LPBF optó por aumentar la suspensión de la jugadora a diez partidos adicionales.
De acuerdo a la determinación de la liga, las expresiones públicas de la jugadora desacreditan “la integridad institucional de la Liga de Baloncesto Puertorriqueña Femenina”, al tiempo que menoscaban la “reputación, credibilidad e imagen” de la institución.
Thaliangelly Torres tiene claro que no puede reclamarse tener credibilidad cuando la impunidad es la norma a la hora de manejar los casos de violencia de género en el deporte.
“A pesar de que hablamos del baloncesto femenino, todavía estos espacios son controlados por hombres que no reconocen para quiénes son estos espacios”, expresó Torres en entrevista con Todas.
Para la baloncelista de 30 años, el caso de la agresión hacia su entrenadora es uno de muchos que lamentablemente no salen a la luz pública, pero que operan como la norma en las ligas de baloncesto femenino, incluyendo la LPBF. Torres sabía de las represalias que podía enfrentar por sus denuncias. No obstante, reconoció que sus expresiones son necesarias, si se desea luchar por un mejor ambiente para las mujeres deportistas en Puerto Rico.
“La liga no hace un listado ni hace público los incidentes de violencia hacia nosotras. Ha habido casos de apoderados hostigadores que todavía siguen como apoderados. También, un árbitro agredió a una jugadora y sigue en funciones pitando juegos, incluyendo partidos en los cuales participa esa jugadora”, denunció Torres.
“Continuamos revictimizando a las atletas en la medida que las ligas no brindan espacios seguros ni protocolos de seguridad”, indicó la baloncelista.
Mutis de la Liga Puertorriqueña de Baloncesto Femenino
Todas se comunicó con el presidente de la LBPF, Jean Rivera, con el propósito de preguntar si el circuito que dirige cuenta o no con un protocolo para manejar casos de violencia de género. Sin embargo, Rivera no respondió a la pregunta realizada por este medio.
Al reclamo de Torres se unió la Colectiva Feminista en Construcción, organización política que, a través de sus redes sociales ha mostrado su solidaridad con la baloncelista y con aquellas mujeres atletas que continúan enfrentando violencias y represalias al interior de sus ligas y clubes deportivos.
“¿De qué sirve tener una liga de baloncesto para mujeres cuando las voces de las mujeres no son escuchadas, sino atropelladas? Hasta ahora no ha habido una sola expresión de reconocimiento a la obligación que tienen de mantener un ambiente libre de violencia de género ni advertencias relacionadas con ello. La única advertencia fue dirigida a que las personas involucradas no hablaran. Es precisamente mediante ESE SILENCIAMIENTO que estas violencias operan y se sostienen”, declaró la Colectiva Feminista en Construcción por medio de su página oficial en Facebook.

Al preguntársele a Torres sobre cómo evalúa el crecimiento del baloncesto femenino puertorriqueño en la actualidad, la jugadora reconoció que los logros actuales son el resultado de las luchas y aportaciones de todas esas jugadoras y entrenadoras que han participado en ligas y clubes nacionales por décadas.
“He sido testigo dentro y fuera de la cancha de cómo el baloncesto femenino ha ido creciendo. Antes de mí hubo mujeres, entrenadoras y jugadoras, que dieron mucho para que yo experimentara ese crecimiento actual del baloncesto femenino,” indicó.
Sobre el aumento en exposición mediática actual de las mujeres baloncelistas, Torres expresó que “si hay una intención real de que el deporte femenino crezca, hay que empezar en los cimientos, como son la administración de las ligas, no solo en lo mediático”.





